Ése es el lema del nicaraguense Tony Melendez, a cuya madre recetaron Talidomide durante su embarazo. Muchos otros niños a cuyas madres se les recetó este medicamento nacieron con deformidades, y Tony no fue la excepción: nació sin los dos brazos.
A pesar de esa dificultad, y con la ayuda de su padre, la familia se mudó a los Estados Unidos y Tony empezó a ejecutar la guitarra… con los dedos de sus pies.
El 15 de setiembre de 1987 ocurrió algo muy importante para él en su vida: le dieron la oportunidad de ejecutar su guitarra y cantar “Never be the same” (Nunca ser igual) al Papa Juan Pablo II en su gira papal por los Estados Unidos. Al terminar su canción, el Papa fué junto a Tony para saludarlo. Y ésto, tuvo un significado muy importante para él.
Escribo sobre Tony, porque demostró con su vida (nada de palabras, sino con su vida) de que se puede. Eso que también suelo decir yo, de que no hay cosa que no se pueda, sólo falta voluntad y ganas. Es increíble verlo ejecutar su guitarra, manejar su camioneta (tiene una Toyota Runner), pasear con su esposa y sus hijos (tienen dos que son adoptados ya que no pueden tener hijos). No se puede?, pues este hombre te dice que SÍ se puede.
Mi papá vino con el video de Tony de un curso de capacitación, lo encontré hoy en la notebook de mi hermano y me pareció demasiado interesante como para no escribir algo sobre él.
El mismo video que yo ví, puedes verlo aquí.
Tony también tiene su sitio web en internet aquí.









